Situada en el interior de un bosque de árboles de gran tamaño, la vivienda M37 parece flotar entre ellos. Su volumen —dos planos que solo se cierran con vidrio— muestra la esencia de la simplicidad en una forma pura, en fuerte relación con su entorno. La transparencia permite que desde el interior se tenga plena conciencia del paisaje, y también a la inversa: el espacio interior se incorpora al territorio de forma radial.
El acristalamiento entre ambos planos radiales a la parcela alberga el programa de la vivienda y permite, a través de él, percibir el paisaje en el que se inserta. La conexión completa entre el individuo y la naturaleza solo se ve interrumpida por la presencia inexcusable del núcleo central de instalaciones sanitarias y almacenamiento, que da servicio a cocina y habitaciones. Un voladizo recorre todo el perímetro de la planta, haciendo que el edificio pase a formar parte del propio medio natural.
La pureza de la pieza principal se consigue separándola del bancal sobre el que se asienta: la vivienda «se acerca pero no toca» el terreno, salvo en los ocho pilares necesarios para su sustentación, siempre situados entre el bancal y el forjado inferior, donde pasan desapercibidos.
El orden estructural se irradia desde un punto externo a la parcela, que traza los contornos de la planta y conforma un espacio interno regular condicionando la totalidad de la forma. La posición de los centros de estos radios permite entender este punto como el generador de las formas que lo circundan: la estructura del edificio queda así definida desde las trazas de la planta. Un radio más grande y cerrado da forma a la zona de noche, y otro, más pequeño y abierto, a la zona de día.
Una de las premisas más importantes en la organización de la vivienda es la flexibilidad del programa, bajo la cual se articulan los espacios. El núcleo de almacenamiento y zonas húmedas actúa como distribuidor, mientras que una escalera helicoidal, elemento singular, cose el acceso a la vivienda con la planta de exteriores y la piscina.
Orientada a Este y Sur, la vivienda busca cerrarse a las vistas directas desde la calle y sitúa la cubierta a la misma altura que la cota de acceso a la parcela.
